Reseña de Shenzhen. El delirante choque cultural de un occidental en China

Guy Delisle ilustra su difícil estancia en la ciudad china de Shenzhen

shenzhen

El cómic contemporáneo cuenta con una gran diversidad temática y gráfica que ha hecho del noveno arte un medio perfecto para contar todo tipo de historias, ya sean basadas en la realidad o pura ficción. Así pues, si hablamos de novelas gráficas basadas en experiencias vividas tenemos que hacer referencia a Guy Delisle, autor de obras remarcables como Pyongyang, Crónicas birmanas o la hoy reseñada: Shenzhen, que llegó a nuestro país a mediados de 2006. El autor canadiense utiliza su personal trazo en el dibujo para ilustrar una historia que combina elementos autobiográficos con los cuadernos de viajes basándose en su estancia en la ciudad china de Shenzhen (región próxima a Hong Kong) donde ejerció como director de un equipo de animadores en la realización de un proyecto de dibujos animados.

Shenzhen viñeta 1

El lector que se acerque al cómic de Shenzhen caerá en la cuenta con solo leer las primeras páginas que guarda muchas similitudes con Pyongyang, ya que la narrativa y los recursos utilizados son los mismos. De hecho, Delisle nos mostrará mediante sus vivencias en la ciudad china las dificultades que un occidental se encontrará en la fábrica del mundo, pero siempre pasadas por el filtro del humor. Los constantes malentendidos, las torpes tentativas para comunicarse con sus ayudantes o el sinfín de situaciones delirantes ilustrarán el choque cultural al que tubo que hacer frente el autor. Por ejemplo, conceptos tan básicos de la vida cotidiana como son el hecho de hacer una fila, el ambiente que se respira en una clínica dental o la serie de principios que se deben seguir para ir en bicicleta por las calles chinas y no morir en el intento, son tan diferentes al que estamos acostumbrados que dejarán tan sorprendido al lector como le pasó a Delisle. A lo largo del relato podremos conocer los pensamientos que tubo el autor, que no duda en mostrarse a si mismo tomando notas, en la habitación del hotel, sobre su estancia para convertirlas en el cómic que estamos leyendo. Como ya hemos señalado, el elemento clave que lo diferencia de la mayoría de cuadernos de viajes y que marca la peculiar mirada del guionista es el humor fresco, ligero y en ocasiones irónico que hará de la lectura una experiencia agradable.

También me parece pertinente señalar las diferentes reflexiones que se suceden durante la obra sobre el tema de la soledad, ya que el protagonista a duras penas consigue relacionarse con las personas de su entorno próximo al toparse con la siempre difícil barrera del idioma. No tener ni el nivel más básico de chino hace que las comunicaciones sean una odisea porque los residentes locales tampoco dominan ni el inglés ni el francés, situación que provocará que Delisle se vea obligado a dedicar su tiempo al gimnasio y a la lectura mientras analiza su rutina diaria. La monotonía de su día a día transmite cierto pesimismo que hará incluso que lleve a cabo un curioso experimento que consiste en vivir dos días perfectamente idénticos con el objetivo de comprobar si un mismo contexto suscita los mismos pensamientos, aunque el resultado sale negativo. No me gustaría acabar el apartado de los elementos destacables que aparecen en la historia sin antes mencionar el homenaje que hace Delisle a uno de los grandes personajes de cómic y sin duda uno de mis preferidos, el joven reportero belga Tintín, y en especial a su álbum El loto azul.

Shenzhen viñeta

Referente al apartado gráfico podemos señalar que el dibujo es naif y un poco tosco pero no por ello deja de ser bastante preciso y detallado, hecho indispensable para que el lector pueda comprender los elementos que forman las diferentes ciudades que transita el autor. Además, Delisle utiliza con acierto la escala de grises que le permite aplicar un efectivo claroscuro y degradados. En conclusión, Shenzhen ilustra una visión muy personal que no defraudará a quienes busquen una historieta bien narrada y amenizada con una generosa dosis de humor que muestra las diferencias culturales con las que se encontrará un occidental de una ciudad de China. Aunque a mi parecer, Shenzhen está un punto por debajo de Pyongyang, no por ello deja de ser un cómic recomendable que demuestra el talento de Guy Delisle.

Guy Delisle ilustra su difícil estancia en la ciudad china de Shenzhen El cómic contemporáneo cuenta con una gran diversidad temática y gráfica que ha hecho del noveno arte un medio perfecto para contar todo tipo de historias, ya sean basadas en la realidad o pura ficción. Así pues, si hablamos de novelas gráficas basadas en experiencias vividas tenemos que hacer referencia a Guy Delisle, autor de obras remarcables como Pyongyang, Crónicas birmanas o la hoy reseñada: Shenzhen, que llegó a nuestro país a mediados de 2006. El autor canadiense utiliza su personal trazo en el dibujo para ilustrar una…

Resumen de Reseña

Recomendable

Resumen : Guy Delisle nos ofrece en Shenzhen una visión personal de su estancia en la ciudad china ilustrando los constantes malentendidos y situaciones delirantes a las que tuvo que hacer frente, siempre pasadas por el filtro de un humor ligero y irónico.

Sobre Daniel Arús

Redactor en Mediactivos, soy experto en cómics, en especial el japonés. He colaborado en diversos programas radiofónicos sobre cultura y deportes, mi otra gran especialidad.

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