Review The Walking Dead 7×04: Servicio

Negan llega a Alexandría

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Después de varios meses sin visitarla, The Walking Dead vuelve a Alexandría, y lo hace acompañado de un nuevo Imperio del Terror. No han pasado demasiados minutos hasta que ha aparecido Negan ante las puertas de la guarida de Rick y los suyos, y apenas hemos tenido tiempo para ver cómo ha afectado las muertes de Abraham y Glenn a los diversos personajes. “Servicio”, a pesar de que no se ha andado con chiquitas en cuanto a la aparición rápida de los Salvadores, no ha conseguido justificar del todo su duración extra – unos 15 minutos más de lo normal – con un ritmo muy pausado aunque, eso sí, lleno de tensión gracias a la omnipresencia de Negan y a su tremenda superioridad sobre Rick, bien mostrada gracias a la actuación – tanto física como de discurso – de Jeffrey Dean Morgan. Poco queda de ese Rick casi “dictador”, que tuvo que tomar las riendas, muchas veces, por las malas por el “bien” y la  supervivencia de su grupo.

Se pueden establecer muchos paralelismos con Negan y Rick, y eso ha sido de lo más interesante del episodio. Ha sido brillante la idea de que Negan encontrara la cámara de vídeo y viera el vídeo de presentación de Rick, ya que nos recuerda como llegó nuestro grupo protagonista a Alexandría, a enseñar a sobrevivir y a matar a unos pobres desgraciados que apenas habían salido de su pueblecito. Rick pensaba que siempre podían salir de cualquier cosa gracias a su experiencia, pero a día de hoy el sheriff está totalmente desolado, vacío y sumiso. La vergüenza que ha tenido que sentir al ser el máximo responsable de este enorme saqueo es indescriptible, y los guionistas la han sabido mostrar, cebándose en cada uno de los minutos de este episodio, uno tras otro. El episodio ha sido un lento goteo de pérdida de lo conseguido con esfuerzo y riesgo, y ha querido transmitirnos también a nosotros la rabia de los protagonistas y su impotencia. Ha habido muchos detalles para agrandar esta impotencia, como el hecho de hacer sujetar a Lucille a Rick durante toda la estancia – ha sido hasta gracioso verlo rondar por ahí con el bate en la mano – o la humillación de hacer ver que realizan el saqueo a cambio de protección – de apenas dos caminantes que pasaban por ahí -. Rick ya ha asumido su nueva vida, pero es mucho más duro como le tiene que vender este nuevo papel a los suyos…

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A pesar de algunos aspectos positivos, al capítulo le ha faltado empaque, mucho más si tenemos en cuenta la duración extra, muy innecesaria en mi opinión. El episodio ha sido una constante humillación de Negan ante todo lo que se le pasaba por delante, y si bien es cierto que es un personaje que enamora al instante, su manera de hablar comienza a ser un poco molesta y sobreactuada por el hecho de explotarla tanto. Lo que sí me ha encantado ha sido la frase final de Negan a Rick, que recupera el tono malhablado del Negan del cómic, algo en lo que no se había hecho demasiado hincapié.

Creo que podrían haberle dado alguna importancia a algún secundario de Los Salvadores, a parte de a Dwight, a quien por cierto, cada capítulo que pasa se le coge más tirria al personaje (y lo peor es que todo apunta a una posible redención suya durante la temporada). El grupo de Los Salvadores, a parte de ellos dos, está muy mal presentado, como un simple grupo de matones sin personalidad y estereotipados, que simplemente son irritantes con los demás de forma mecánica, a excepción del “abuso” a Enid, que ha hecho que The Walking Dead juegue por primera vez con un tema tan escabroso como el abuso infantil. El capítulo ha jugado demasiado con los momentos de “falsa tensión”, en los que parece que puede pasar algo, pero en realidad todos sabemos que no van a hacer nada (como cuando Carl apuntaba a uno de los Salvadores, o Rick parecía que iba a atacar a Negan con Lucille). Otros puntos importantes del episodio, como el rodeo de las “armas perdidas”, o el viaje de Rosita y Spencer a por la moto de Daryl, tampoco han tenido la fuerza suficiente como para hacernos amar este capítulo, y han sido mostradas con un ritmo bastante torpe y diálogos intrascendentes en su mayoría. Tampoco han faltado las incongruencias “made in The Walking Dead”, como esa doble moral de que sea peor tener bebidas alcohólicas escondidas en casa que un arma (el equivalente a que en una serie postapocalíptica se desmiembren cabezas pero haya apenas sexo entre personas que están a punto de morir siempre). Spencer se carga el grupo porque se esconde una botella para él solo, pero no porque esconde armas (esto último es perdonable para Rick, pero sólo porque él también esconde, bravo).

Quizás “Servicio” se podría haber centrado aún más en como los habitantes de Alexandría rechazan a su forma esta invasión de Negan, o como empiezan a cuestionar el “liderazgo” de Rick, el que les ha llevado a esto. En cualquier caso, eso es algo que supongo iremos viendo más en siguientes episodios.

Este cuarto episodio no ha sido para nada malo, pero podría haber dado más de sí con una menor duración y cambiando los momentos de falsa tensión tramposa por algún otro de verdadera acción o crueldad, y con menos subtramas aburridas como al de Spencer y Rosita. Un Negan que sigue asustando e imponiendo, aunque corren el riesgo de gastarlo y de que su sobreactuación nos acabe cansando. Esperemos que no pase.

Negan llega a Alexandría Después de varios meses sin visitarla, The Walking Dead vuelve a Alexandría, y lo hace acompañado de un nuevo Imperio del Terror. No han pasado demasiados minutos hasta que ha aparecido Negan ante las puertas de la guarida de Rick y los suyos, y apenas hemos tenido tiempo para ver cómo ha afectado las muertes de Abraham y Glenn a los diversos personajes. "Servicio", a pesar de que no se ha andado con chiquitas en cuanto a la aparición rápida de los Salvadores, no ha conseguido justificar del todo su duración extra - unos 15 minutos…

Resumen de Reseña

75/100

Resumen : Este cuarto episodio no ha sido para nada malo, pero podría haber dado más de sí con una menor duración y cambiando los momentos de falsa tensión tramposa por algún otro de verdadera acción o crueldad, y con menos subtramas aburridas como al de Spencer y Rosita. Un Negan que sigue asustando e imponiendo, aunque corren el riesgo de gastarlo y de que su sobreactuación nos acabe cansando. Esperemos que no pase.

Sobre Juan Diego Galán

Soy administrador y redactor jefe en Mediactivos. Además de gestionar este blog, me dedico a la fotografía, y me encanta el cine, la televisión y los videojuegos.

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